Situado al N de Navarra, el paisaje de la comarca Baztan-Bidasoa es una perfecta armonía de montañas, pueblos, bosques, ríos, caseríos y verdes praderíos.
Una de las poblaciones históricamente más trascendentes del Valle, tanto por su importante desarrollo social y económico a lo largo de los siglos, como por el porte y señorío de sus nobles edificios, sus tradiciones ancestrales celosamente conservadas, y la nutrida aportación de personajes relevantes al curso de la historia.
Además del núcleo, cuenta Arizkun con multitud de barrios de no menor importancia: mencionaremos Bozate, Ordoki, Pertalas, San Blas, Bergara, Aintzialde, Otsanaiz, Erniegi, y Aritzakun, perteneciendo también a él alguno de los caseríos de Urritzate, aunque este vallecito se haga para Erratzu.
Para ir a este distinguido lugar deberemos continuar, una vez traspasados Elizondo/Elbete, por la carretera NA-121-b en dirección a Francia durante 4 km, para tomar cualquiera de los dos cruces a nuestra dcha (Laurentx o Ikatzatea) que nos indican su ubicación.
El cuanto al convento de Arizkun, presenta una grandiosa portada del s. XVIII en piedra de varias tallas, relieves y hornacinas, y posee un curioso órgano neoclásico con un registro denominado “flauta basca”, con un sonido pastoso y recio, único en Navarra.
Capítulo aparte en la historia de Arizkun merece el asunto de los Agotes. Se trata de un grupo étnico, marginado durante siglos en Navarra, y de origen incierto, localizado también en otras zonas como Roncal, pero que tuvo en el barrio de Bozate de Arizkun su último reducto.
Hay quien les hace descendientes de los godos; otros, de los herejes albigenses, pero la tesis más manejada es la que los hace descendientes de los antiguos leprosos.
Lo que sí son ciertas son las vejaciones que tenían que soportar: no se les permitía vivir en los poblados, sino en lugares apartados y aislados; para ellos eran los peores trabajos; no se podían sentar en la misma mesa que los naturales; en la iglesia tenían bancos propios arrinconados en los laterales, y su propia pila de agua bendita; no se adelantaban para la ofrenda (el sacerdote iba hacia ellos) y no se les daba la paz; los matrimonios los hacían entre ellos mismos…
La aversión a los agotes era tan fuerte que de padres a hijos se pasaba una relación de sus defectos, manifiestamente falsa para los que convivían con ellos, y similar a la que se aplicaba a otro grupo de marginados, el de los judíos: se decía que a todos huele mal el aliento, que ninguno tiene purgación de narices, que todos tienen un palmo de cola, el lóbulo de la oreja característico, y cosas similares.
El 27 de Diciembre de 1817 las Cortes de Navarra acordaron suprimir todas las medidas discriminatorias, aunque algunas perdurarían hasta entrado el siglo XX.
Casa construida en 1978 cuyo interior ha sido totalmente renovado en 2024. Alojamiento ideal para grupos y familias.